Ok, dos meses antes de ir a Singapur ni siquiera sabía bien qué era; ¿un país? ¿Una ciudad? ¿Un principado? Estábamos viviendo por trabajo en la India y hasta ese momento nunca habíamos pisado ni habíamos soñado con pisar Asia. No sabíamos casi nada de ella. Teníamos ganas de ir a Hong Kong, pero como no nos alcanzaba la plata para ir tan lejos elegimos casi a dedo el lugar más urbano y moderno que hubiera en el sudeste asiático (sí, viviendo en India lo único que queríamos era un poco de orden y primermundismo).
Y si lo que queríamos era un lugar urbano y moderno para tomarnos unas vacaciones del caos, lo tuvimos. Apenas llegamos al aeropuerto ya supimos que nos iba a gustar Singapur. Cuatro días después ya éramos fans. Y hoy no vemos la hora de algún día volver.
Singapur fue colonia británica durante 137 años y recién se convirtió en un país independiente en 1965. Y en esos menos de 55 años llegó a ser uno de los lugares más ricos y más seguros del mundo. Singapur es famoso por su seguridad, pero también es famoso por las estrictas leyes que rigen para mantener el orden, la limpieza y la seguridad. La comercialización de los chicles, por ejemplo, está prohibida. ¿Por qué? Para que no terminen derritiéndose en las veredas o pegados abajo de alguna mesa.
Diría que Singapur en un lugar casi perfecto para irse de vacaciones, pero la verdad es que tiene una contra: es MUY cara. Nivel París o Londres, lo cual comparado con la media del sudeste asiático es bastante alto.
Y Singapur también es perfecta como puerta de entrada a Asia. Es el lugar ideal para empezar un viaje si jamás tuviste contacto con ese continente, porque el choque cultural es mucho menor que en casi cualquier otro lugar. Singapur probablemente sea el país más occidentalizado de Asia, y a veces incluso te olvidás que estás en Asia y sentís que estás en una especie de Chicago copada por la comunidad china.
Esto es lo que vi yo en esos cuatro días que me hicieron cambiar para siempre mi visión sobre Asia.
Old Hill Street Police Station
Este edificio bien podría ser el más instagrameable del mundo. Acá funcionó la primera cárcel de Singapur, después se convirtió en una estación de policía que funcionó hasta fines de los 70, y actualmente es hogar del ministerio de comunicación y el de cultura. Gracias al orden que reina en Singapur y a que en gran parte de la ciudad está prohibido estacionar, esta foto fue posible en pleno mediodía de un día de semana.

Keong Saik Road
A metros del epicentro de Chinatown, esta calle concentra edificios coloridos de la época colonial y restaurantes modernosos.
Esta esquina, la del Potato Head, es la más icónica del barrio. Adentro alberga una hamburguesería y en la terraza un bar muy lindo al que me quedé con ganas de ir.
Obviamente, si hoy en día es zona hipster, ¿qué solía ser antes? Sí, zona roja. Un clásico de todas las ciudades del mundo.


Hawker centers
Esto para mí fue de lo mejor de Singapur (bueno, en rigor para mí siempre es lo mejor de cada lugar al que voy): Los mercados de comida. Si todo lo demás en esta ciudad es caro, los mercados, que acá se llaman Hawker Centers, son lo más barato de todo. Acá se mezclan los locales, los oficinistas, los turistas, la gente de traje y la gente en ojotas.
Los que más nos gustaron fueron el Maxwell, frente a chinatown y MUY local, y el Telok Ayer, más turístico y en pleno centro de la ciudad. Este segundo me parece mejor opción para la noche, porque por su ubicación siempre tiene más gente y más movimiento.
Por los precios de Singapur y porque yo soy vegetariana y mi novio es carnívoro nivel 10, los hawker centers resolvieron casi todas nuestras comidas durante la estadía. Desde el desayuno hasta el teh tarik (té con leche condensada) para cerrar la noche, los hawker centers lo tienen todo.

Chinatown
El mejor Chinatown de todos los que fui (bueno, acá la mayoría de la población es de origen chino, así que corren con ventaja). Hay mercado callejero, hay chucherías, hay mucha opción gastronómica, y hay un templo budista que vale mucho la pena visitar. El Buddha Tooth Relic Temple and Museum es de entrada gratuita, y no quiero sonar blasfema, pero en el calor abrasador de Singapur es un oasis de aire acondicionado.


Clarke Quay
Clarke Quay es como una especie de parque temático para adultos. Bares, boliches, luces de colores y carritos de comida chatarra. Bien futurista, bien artificial, bien Singapur.
Y así como más arriba dije que lo más barato en esta ciudad es la comida, lo más caro es el alcohol. Por todos los impuestos que se le ponen para desalentar su consumo, una pinta de cerveza, por ejemplo, te puede costar EL TRIPLE de lo que cuesta en Londres. Pero aunque no planees tomar nada, Clarke Quay merece una visita ya sea para ver un poco de “desorden” en la impecable Singapur, probar alguna comida culposa en los carritos (yo me comí unas Oreo fritas y eso solo ya justificó la visita) o simplemente ver las luces de colores.

El sky bar del Marina Bay Sands
Bueno, acá es donde gastamos ese presupuesto de alcohol que nos veníamos guardando, Y VALIÓ LA PENA.
El hotel Marina Bay Sands se inauguró en 2010 pero ya se convirtió en la imagen más famosa de Singapur. Y no solo es un hotel. Este edificio con forma de barco posándose sobre tres torres tiene un casino, teatros, museos, un shopping, un mirador, restaurantes, y lo que lo hace estar en esta lista; un sky bar.
En el piso 57 funciona Cé La Vie, un bar con vistas a toda la ciudad que te hace sentir en Blade Runner. La entrada cuesta 20 dólares de Singapur y se usa como crédito para consumir. Los tragos andan por los 25 dólares de Singapur, unos 18 dólares estadounidenses.

Gardens By the Bay
Otro ícono de Singapur que se inauguró hace menos de 10 años. Sí, acá TODO es nuevo.
Gardens by the Bay es un parque natural construido en 2012 sobre tierras ganadas al mar. Aparte de toda la naturaleza que alberga, también ofrece el show de luces y música Garden Rhapsody, que se realiza entre esos árboles artificiales que se ven en la foto y que parecen sacados de la película Avatar (sí, en Singapur todo te hace acordar a alguna película futurista). Los shows son todos los días a las 19:45 y a las 20:45.
La entrada general es gratuita y los jardines están abiertos hasta las 2 de la mañana.
También hay atracciones donde sí se cobra entrada, como por ejemplo los invernaderos que simulan diversos ecosistemas y donde podés caminar en las alturas entre la bruma de montaña. La entrada para los dos invernaderos cuesta 28 dólares de Singapur y a pesar de que moría de ganas de verlos por rata no lo hice. ¿Que si me arrepiento? Todos los días.

The Shoppes at Marina Bay Sands
Bueno, háganse a la idea de que casi todo en Singapur está relacionado con el monstruo que es el hotel Marina Bay Sands. No solo le dio a la ciudad el perfil moderno y característico que luce, sino que en un lugar tan chiquito como lo es esta ciudad/país/estado es prácticamente el epicentro total del turismo. Y uno de los tentáculos de su imperio es este: el The Shoppes at Marina Bay Sands, un shopping de lujo que tiene hasta canales y góndolas, sí, CANALES Y GONDOLAS adentro del shopping. ¿Y por qué nos interesaría este centro comercial de lujo? Bueno, ¿ya dijimos que en Singapur te morís de calor en cualquier época del año? Créanme que las grandes tiendas con aire acondicionado son tan necesarias cuando recorrés esta ciudad como lo puede ser tener a mano un baño público o que te ande el Google Maps. Pero eso no es lo mejor de este lugar; en el subsuelo tiene un patio de comidas con precios más que razonables y platos típicos de la ciudad.
Y como esto es Singapur y nadie va a dejarte ir así nomás sin hacerte un show de música y luces, ¡el Marina Bay Sands también tiene el suyo! Sobre la bahía y justo frente al shopping, todos los días a las 20 y 21 hs, y los viernes y sábados también a las 22, tiene lugar el show Spectra. Disney, ¿quién te conoce?

Orchard Road
Esta es la calle de las compras por excelencia, la Champs-Élysées singapurense. Hay de todo, shoppings, locales de lujo, locales de fast fashion como H&M, cafeterías. y restaurantes. Los precios de la ropa son más altos que en otros países, así que si tenés que equiparte mejor hacerlo en otro lado. Pero, como todo en Singapur, si querés asombrarte con su futurismo y su modernidad, aunque no pienses comprar nada, en Orchard Road vas a encontrar con qué entretenerte.

Consejos y recomendaciones varias:
Llevar abrigo: Singapur es una ciudad MUY cálida, pero es famosa por su amor al aire acondicionado. Está en TODOS lados y suele estar MUY fuerte. Aunque haga 40 grados siempre llevá algo de abrigo encima. Yo casi muero de hipotermia adentro de un Uniqlo Y CON EL BUZO PUESTO.
Cuidado con las leyes: en Singapur, como ya dijimos, es ilegal vender o consumir chicle. Ojo si ya llegás de otro país con un paquete de Beldent encima encima, mejor tirarlos antes de entrar a Singapur y comprar unos nuevos cuando te vayas. También está prohibido comer o tomar (lo que sea, incluso agua) en el transporte público, y las áreas donde se permite fumar son muy restringidas. Y acá sí que no se jode con la ley.
El transporte público es como cenicienta: sí, si bien el sistema de transporte de Singapur, especialmente el metro, es muy bueno, después de las 12 de la noche deja de existir, y recién reanuda el servicio a las 5:30 de la mañana. Si vas a salir hasta tarde, tené en cuenta que a partir de las 00:00 la única forma de volver va a ser a pie o en taxi.
La ciudad es hiper segura: Singapur es famosa por ser una de las ciudades más seguras del mundo, así que movete tranquila. Nosotros nos tomamos un taxi para volver una madrugada y el taxista nos dijo “no tomen taxi acá, no hace falta, en Singapur pueden caminar porque no pasa nada”. Amé su sinceridad, pero igual nosotros lo habíamos tomado porque ya habíamos caminado 4 kilómetros y todavía estábamos lejos del hotel. Lo cual nos lleva al siguiente punto…
El alojamiento es muy caro: peeero, los precios disminuyen considerablemente cuando te alejás del centro de la ciudad. Nosotros nos alojamos a más de 6 kilómetros del monstruo Marina Bay y compañía, y más allá del problema de volver después de las 12 de la noche estábamos perfectamente conectados.
¿Dónde tomarse un break occidental?: Y si andan necesitando una dosis de occidentalidad a la hora de desayunar o merendar (sí, gente, esto puede pasar y no hay que sentirse una idiota. A veces para poder seguir camino entre lo nuevo y la aventura hace falta una dosis de “normalidad”) pero no quieren caer en Starbucks, hay una cadena llamada Paris Baguette que es muy buena (yo llegué a la ciudad muerta de hambre y sin tiempo ni energía para ponerme a investigar la gastronomía más local y cuando vi “París” me abalancé).
Llegué esperando nada y Singapur, con sus rascacielos, sus luces, su funcionamiento perfecto y su mezcla entre pasado colonial y película de Ridley Scott me dio ganas de seguir conociendo el lado más moderno, más urbano y más futurista de una Asia que hasta ese momento nunca me había interesado ver.
“Me acuerdo del momento en el que me di cuenta de que había estado viviendo toda mi vida en blanco y negro. Fue como descubrir un color que no sabía que existía. Toda una caja de crayones llena de colores. No hubo vuelta atrás para mí. No podía volver a armar lo que se había roto, no podía volver a casa. Todo había cambiado. Asia me había arruinado de por vida”.
Anthony Bourdain.
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