La ciudad de las mil ciudades. Apenas salí a recorrer Lyon me di cuenta de dos cosas: que parece un rompecabezas urbano armado con distintos lugares, y que en algún momento iba a tener que volver con más tiempo.
Estuve en julio de 2022 por menos de 24 horas. Con mi hermano estábamos volviendo a Barcelona después de nuestra visita a Disneyland Paris e hicimos una escala de un día en Lyon para hacer la vuelta más amena y más económica (eso no salió del todo bien, cuento toda la experiencia aquí). Al bajar del tren, la parte moderna de la ciudad, con avenidas anchas y edificios con forma de bloque, nos hizo acordar a Alemania. El Viejo Lyon nos recordó a Italia y a la Provenza francesa. Y el centro era una mezcla constante entre París, Valencia y hasta Buenos Aires.
Enseguida salta a la vista también que Lyon es una ciudad universitaria: se ve gente joven socializando por todos lados, haciendo skate, tomando algo, circulando por la ciudad después del horario en el que la mayoría de la ciudades francesas se apagan. Podrá ser una ciudad de tamaño mediano, y podrá no ser un gran centro turístico, pero Lyon definitivamente merece más que menos de 24 horas. Hay demasiadas ciudades para descubrir en ella.
Cuando yo fui era pleno verano, pero de volver me gustaría hacerlo en invierno para la época navideña. Tiene todo para ser aún más linda iluminada, abrigada, y con un mercado navideño.
Acá va todo lo que logré ver en menos de un día de viaje por Lyon.
El Viejo Lyon (Vieux Lyon)
La parte pintoresca de la ciudad (y también la más antigua y turística). Calles de adoquines y fachadas torcidas para pasar un buen par de horas dando vueltas en círculo sin aburrirse. Y piérdanse todo lo que quieran por el Vieux Lyon, pero no se pierdan la Rue Saint-Jean, la callecita más comercial y ajetreada de todas.

La Presqu’île
La Presqu’île, o “la península” en castellano, es como se le llama al centro de Lyon, un intermedio entre la zona antigua del Vieux Lyon y la zona moderna del otro lado del Ródano. Acá, con una diferencia de metros, estás en París, en Valencia y hasta en Buenos Aires. Realmente el centro fue de lo que más me gustó de la ciudad, especialmente la Place des Jacobins (segunda foto) y la peatonal Rue de la République, la principal calle de tiendas (primera foto).
Las plazas Des Terreaux y Bellecour
La Plaza des Terreaux, hogar del edificio del ayuntamiento, del museo de bellas artes y de la impresionante Fuente Bartholdi, esculpida por Frédéric Auguste Bartholdi, creador de la Estatua de la Libertad.
Cuando estuve yo la Plaza Bellecour, otra de las plazas más importantes de la ciudad, estaba bajo reformas, así que no pude ver casi nada, y mucho menos hacer fotos. Pero la vengo stalkeando hace años porque es uno de los escenarios principales de la Fête des Lumières, o fiesta de la luces; un festival de cuatro días que se realiza todos los años alrededor del 8 de diciembre y en el que la ciudad se cubre de luces, proyecciones, y shows lumínicos. Espero en algún momento poder ir a la Fête des Lumières y ver en persona la Place Bellecour. Mientras tanto, vayan por mí.
El Ródano (y el Saona)
“El Ródano” siempre me sonó a algo exótico. Algo de los libros de geografía. Algo lejano y quintaesencialmente europeo. Siempre quise conocerlo. No porque fuera a verse muy distinto de cualquier otro río, sino por su nombre: “Ródano”. Mágico. Y ya lo había visto hace años en Avignon pero aquí en Lyon se luce mucho más.
Sin embargo el Ródano es solo uno de los dos ríos que atraviesan Lyon: al otro lado, separando al centro del Vieux Lyon, corre el Saona. Y fue al ver la vista sobre el lado del Saona que decidimos la mañana siguiente ir a conocer la iglesia sobre la colina.
La Basílica de Notre-Dame de Fourvière
La Basílica de Notre-Dame de Fourvière está en la cima de la colina Fourvière. Y parece una tremenda excursión pero en realidad está a cinco minutos de funicular del Vieux Lyon.
La entrada a la basílica es gratuita y desde sus alrededores puede verse la panorámica de la ciudad.
Para llegar se toma el funicular en la estación Vieux Lyon y se hace una sola parada hasta la estación Fourvière, a metros de Notre-Dame.
La noche de la Presqu’île
¿A quién engaño? Lo que termina de decidir mi amor (o ausencia de él) por una ciudad es su vida nocturna. No estoy hablando de vida loca nocturna (creo que hasta de adolescente yo ya era vieja para eso), hablo literalmente de que la ciudad VIVA de noche: que haya gente paseando, negocios abiertos, bares llenos, calles iluminadas y ganas de seguir de largo un ratito más. Francia no se caracteriza por ser un país muy noctámbulo. He estado en ciudades hermosísimas que mueren a las 6 de la tarde, así que no esperaba menos de Lyon. Pero cuando con mi hermano descubrimos con sorpresa que había caído la noche y los bares y las calles en vez de empezar a vaciarse se llenaban cada vez más nos pusimos como nenes en una juguetería. ¿Quién nos dormía ahora?
Nosotros fuimos a cenar a la hamburguesería PNY, justo en la esquina que se ve en la primera foto. Sí, ya sé que no es lo más auténtico de Lyon, pero siendo que yo soy (casi) vegetariana, que mi hermano no come ni gluten ni lácteos y que Francia no es el país más friendly con las restricciones alimentarias, una hamburguesería modernosa resultó ser la solución a todos nuestros problemas. Realmente comimos muy bien y sentados en una esquina privilegiada. Si les interesa, PNY también está en París y en otras ciudades francesas.
Las calles con más movimiento y opciones para comer y tomar algo cuando cae el sol me parecieron la Rue Mercière y la Rue de la Monnaie.
Datos útiles:
ALOJAMIENTO: Yo me alojé cerca de la estación de tren Lyon Part Dieu, a unos 3 kilómetros del centro. No era una distancia muy grande, pero creo que si te alojás en el centro realmente podés hacer prácticamente todo caminando y tener menos restricciones horarias. Elegí esa ubicación porque era más económica y me quedaba cómoda siendo que llegué en tren a la ciudad e iba a estar solo un día, pero no volvería a elegirla para un próximo viaje. Igualmente aquí les dejo la reseña completa del hotel en el que me alojé.
TRANSPORTE: teniendo tan poco tiempo en la ciudad elegimos optimizarlo comprando el pase diario de transporte. El precio por el día completo es de €6.50 e incluye metro, tranvía, bus y funicular. El boleto sencillo de una hora, que incluye transbordos con cualquiera de los distintos medios de transporte dentro de la hora, cuesta €2. Ambos se compran en las máquinas de las estaciones de metro. El pase sencillo también se puede comprar al subir al bus, aunque cuesta algunos centavos más.
EXTRA: Si van a estar por Lyon en auto les dejo una excursión increíble que puede hacerse a una hora de distancia; el Palais Ideal en el pueblo de Hauterives, una construcción onírica del estilo de la sagrada familia de Gaudí pero construida por un cartero y sus propias manos, usando solamente las piedras que iba recogiendo en sus recorridos diarios. Sin auto es bastante complicado llegar porque hasta donde yo sé no hay transporte público directo.
¡Espero haberles inspirado ganas de visitar Lyon! Si tienen dudas, preguntas o comentarios, ¡las leo abajo!
























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