Viajé a Sevilla dos veces: en abril de 2018 en familia, y en junio de 2022 en pareja. Ambas veces fui sin esperar nada y sin planear mucho. Y en ambos viajes no solo disfruté de la ciudad sino que sentí que había hecho un buen uso del (poco) tiempo que tuve ahí.

Soy de obsesionarme bastante con los destinos que voy a visitar: armo mapas, busco lugares para fotografiar, aprendo sobre la gastronomía del lugar, y POR SUPUESTO y antes que nada, busco a ver si Anthony Bourdain hizo algún programa ahí. Generalmente sí. Pero Sevilla, y toda Andalucía, me daba ganas de “descansar” (descansar según mis parámetros), de sentarme en algún bar a tomar una clara y comer unas berenjenas fritas. El único plan y la única aspiración que tenía para mis días en Sevilla eran comer, tomar, caminar un poco y sacar fotos. El resto que viniera solo, pasara lo que pasara yo ya iba a considerar mi viaje un éxito.

Y esta ciudad es ideal para este tipo de viaje relajado y sin exigencias. Primero por su tamaño: Sevilla permite hacer casi todo caminando, y como casi todas las atracciones más comunes se concentran en el casco histórico, el tiempo rinde. No hace falta andar corriendo de acá para allá ni recorrer largas distancias. Y segundo por el tema del clima: durante la primavera y el verano en Sevilla hace mucho (pero MUCHO) calor. Las temperaturas de más de 35 grados son la regla y el sol sigue pegando hasta pasadas las 9 de la noche. Por eso en Andalucía la siesta es una institución: es una forma de escaparle al calor abrasador de las calles. Estar en modo full turista de la noche a la mañana caminando sin parar, en los meses calientes de Sevilla, puede ser insostenible.

De más está decir que esta no pretende ser una guía de imperdibles, ni de “lo mejor de Sevilla”, ni nada de eso: son simplemente los lugares a los que yo fui y los que me gustaron. Los únicos imperdibles en esta ciudad para mí son salir a caminar sin tantos planes y sentarse a comer algo. El resto viene solo.


Las Setas de Sevilla

Las Setas de Sevilla es una estructura y mirador que se inauguró en 2011 sobre la plaza de La Encarnación, en pleno centro histórico de la ciudad. El nombre viene del parecido de la construcción con unos hongos, o “setas”. Me lo han recomendado mucho especialmente para ir a la noche, cuando las setas se iluminan de colores, pero personalmente la entrada de €15 me pareció un poco cara y preferí solo verlas de abajo. Igualmente, aunque sea desde el nivel del mar, me parecen interesantes para ver, y sobre todo, para fotografiar.


La Catedral

La catedral y su famosísima torre del campanario, ícono de la ciudad y conocida como La Giralda. Obviamente como no había planeado mucho no sabía esto hasta que entré: pero aquí descansan los restos de Cristóbal Colón. Y más allá de la opinión que pueda tener cada una acerca de la colonización con una restrospectiva de más de 500 años, estar frente al sepulcro de alguien que cambió el curso de la historia del mundo es fuerte.

El interior de la catedral es realmente impresionante, tiene varias salas y piezas de arte de artistas como Goya. También se puede subir a La Giralda, que tiene una vista de 360 grados sobre la ciudad. La subida es a pie pero no resulta tan cansadora porque no se hace por escalera sino por una rampa.

Al momento de escribir esta guía, el precio de la entrada general es de €11 si se compra online, y €12 en las boleterías.



La Calle Mateos Gago



Toda ciudad tiene su calle de bares turísticos y esta parece ser la de Sevilla. Normalmente le huyo a estos lugares como a la peste, pero en el caso de Mateos Gago me gustó tanto su vibra que me saqué un poco la presión de siempre buscar LO AUTÉNTICO y me di permiso para seguir a la masa y hacer algo 100% turístico por una vez.

Por lo general este tipo de corredores gastronómicos cercanos a la atracción principal de una ciudad son lo que se conoce como “trampas para turistas”: restaurantes deprimentes, comida de pésima calidad, mala atención y precios astronómicos. Pero Mateos Gago no me dio esa sensación. Sí, es turística, pero no parece una trampa: los restaurantes se ven lindos y nosotros comimos bien, recibimos excelente atención, y no pagamos mucho más de lo que hubiésemos pagado en otro lado*.

A cualquier hora que pasen, Mateos Gago siempre va a estar llena de gente brindando y festejando estar en esta ciudad.

*Nosotros nos sentamos en el primer lugar lindo en el que encontramos mesa, el Bar Catedral Sevilla (hasta nombre turístico tiene). Fue recién después de pedir que noté decoración: decenas de cabezas de toro montadas sobre las paredes. No es mi estilo EN ABSOLUTO, pero lamentablemente el romanticismo por la tauromaquia en Sevilla es algo bastante común. Por eso personalmente no volvería y elijo no recomendarlo, pero hay decenas de otros lugares para ir.


Bodega Santa Cruz (Las Columnas)

El nombre oficial de este bar, en una de las esquinas de Mateos Gago, es Bodega Santa Cruz, pero muchos locales se refieren a él como “las columnas” (no confundir con el bar OFICIALMENTE llamado Las Columnas del que vamos a hablar más abajo). Este bar no será tan glamoroso como algunos de sus vecinos, pero sí que es auténtico: mucho de su público es sevillano y los precios son bastante amigables. Ideal para parar un rato a cualquier hora del día para tomarse una clara bien fría.

Dirección: Calle Rodrigo Caro 1.


La Plaza de España y el Parque de María Luisa

Probablemente la imagen más famosa de Sevilla. Y con bastante razón, porque la Plaza de España es absolutamente IMPONENTE. Se inauguró en 1929 para la exposición iberoamericana y llegó a ser hasta escenario de Star Wars: Episode II – Attack of the Clones, donde hace las veces de palacio real de Naboo.

Casi en continuidad con la Plaza de España está el Parque de María Luisa, el pulmón verde de la ciudad, lleno de caminos, fuentes y vegetación. Ideal para cortar el día y refrescarse con algo de sombra.


La Alameda de Hércules

La Alameda de Hércules es una especie de paseo peatonal y uno de los principales centros de vida nocturna en Sevilla por su cantidad de bares. Cuando fui en 2018 con mi familia terminamos de casualidad en el bar de la foto, que no prometía mucho pero en el que comimos bien, así que en 2022 volví. Este lugar sí se llama oficialmente Las Columnas, y ofrece platos y raciones de comidas típicas de España: jamón, patatas con alioli, berenjenas y calamares fritos, huevos rotos y bocadillos varios.

Estéticamente la Alameda de Hércules no es muy atractiva, pero sí puede ser una buena opción para tomar algo bien entrada la noche en un ambiente más tirando a “joven”.


Triana

Esta foto la saqué pasadas las 21:30. El sol se negaba a irse.

Triana es el barrio flamenco y gitano por excelencia, al otro lado del río Guadalquivir. Su estilo es mucho más arrabalero que el del centro histórico, pero no deja de ser pintoresco. Especialmente su arteria principal, la Calle San Jacinto, llena de bares, gente y negocios. Desde el centro se cruza a través del Puente de Triana, otro ícono de la ciudad.


La Plaza del Cabildo

Para llegar a esta plaza escondida a metros de la catedral hay que saber a dónde se está yendo, si no pasa totalmente desapercibida. Su edificación semicircular puede aparentar tener siglos de historia pero en realidad fue construida a mediados del siglo 20.


La Calle Sierpes

Esta es la calle comercial más tradicional de la ciudad. Angosta, peatonal y de no más de 400 metros de largo, Sierpes es la calle de los negocios de otra época. Sombreros, relojes y abanicos son la moneda corriente de sus vidrieras, y las fachadas y cartelería de los comercios son un viaje en sí mismo. No se la pierdan si como yo son amantes de la estética y la mística de la época de nuestros abuelos.

A pocos metros de la calle Sierpes pueden recorrer las más modernas pero igualmente lindas calles Tetuán y Rioja, donde están los negocios de ropa más siglo 21 como Zara o Bershka.


El bar El Comercio

Una tarde buscamos “mejores churros de Sevilla” en Google y salió el bar El Comercio, así que ahí nos fuimos directo a probarlos. No puedo decir si son los mejores porque no he comido muchos churros sevillanos, pero puedo decir que son EXCELENTES. Eso sí, aquí se le llama “churro” a eso que ven en la foto y que en Madrid se llama “porra”. Las porras son más grandes, más aireadas y más grasosas que los churros comunes, pero tan o más ricas. A los churros comunes en Sevilla se los llama “churros de papa”.

El Comercio en realidad es un bar, así que aparte de comer churros también se puede tomar una copa o comer. Está en pleno casco histórico, muy cerca de la zona de las tiendas.

Dirección: Calle Lineros 9.


La Plaza Santa Marta

La Plaza Santa Marta (más un patio interno que una plaza) no parecerá gran cosa al verla, lo divertido en realidad es llegar a ella. Para encontrarla hay que adentrarse unos 30 metros a través de un pasillo zigzagueante que da al comienzo de la Calle Mateos Gago, a metros de la estatua de Juan Pablo II.


El Corte Inglés

Un clásico que no falla en ninguna ciudad: la cafetería de la tienda departamental El Corte Inglés. Aquí se puede desayunar o merendar en una terraza bien fresquita y con vista panorámica de la ciudad por un precio super módico.

Dirección: Plaza del Duque de la Victoria 8.


Datos útiles:

ALOJAMIENTO: A la hora de buscar alojamiento, cuanto más cerca estén de la zona de la catedral mejor ubicación van a tener, porque desde ahí puede hacerse prácticamente todo caminando. En mi viaje del 2022 yo me alojé en el Hotel Londres, a unos mil metros de la catedral. Aquí pueden leer mi reseña del hotel y encontrar más info.

TRANSPORTE: En mi caso, para moverme por la ciudad en el día a día no usé ningún tipo de transporte. Pero para llegar al hotel desde la estación de tren y después para ir al aeropuerto usé taxi. Las distancias entre ambos puntos de llegada y el centro es poca, así que la tarifa fue bastante conveniente.

CLIMA: Esto es absolutamente personal y muchas veces no tenemos la opción de elegir, pero habiendo pasado el calor que pasé en la ciudad a principios de junio, yo evitaría a toda costa visitarla en los meses pico de verano, especialmente julio y agosto. No soy en absoluto una persona calurosa (todo lo contrario), pero el sol sevillano realmente parece brillar más fuerte y más cerca que en el resto del mundo. Salvo que vayan en invierno, lleven ropa fresca, gorra y lo que sea que necesiten para sobrevivir al calor intenso.

Si quieren ver algunos de estos lugares en movimiento, les dejo el video de Youtube con el resumen de mi último viaje. ¡Espero que la mini guía les haya servido! ¿Dudas o preguntas? Las leo en comentarios.


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